La máscara en la lucha libre, sobretodo en la mexicana, representa algo sagrado; es un toque de misterio con personalidad y distinción, pero ¿qué hay detrás de la máscara de la lucha libre? La respuesta es simple: espectáculo.
La lucha libre mexicana se ha visto notablemente afectada por la norteamericana, puesto que antes la mexicana respetaba más el término de deporte y no entraba tanto en el concepto de espectáculo, pero a la llegada de la lucha libre de Estados Unidos se vio el efecto que causó en nuestra lucha libre. Hemos testimoniado actos de entretenimiento como el reciente confrontamiento de la AAA y TNA, donde de las palabras, pasaron a los golpes, en tan sólo una conferencia de prensa.
Acontecimientos como los presenciados aquél 7 de Junio en el Centro Banamex, son los que nos hacen darnos cuenta de que la lucha libre se acerca cada vez más al negocio, o lucha entre negocios.
Triplemanía XIX será un evento en el cual ya quedó declarada la guerra en la conferencia y simplemente se consumará en el ring. Lo que aconteció en el Centro Banamex fue generar picardía e interés como una muestra de lo que se vivirá el próximo 18 de Junio. Más que lucha libre, lo que protagonizan la AAA y TNA es una lucha interna, lucha de empresas. Seguramente ya todo está planeado para generar suspenso, diversión, pasión, pero sobretodo ya se habrá ideado al ganador.
Al denotar que la lucha libre es un espectáculo no nos referimos sólo a los disfraces y máscaras, sino que parece ser una coreografía de golpes preparada con anticipación; sabemos que los luchadores están capacitados físicamente para saber caer y no lastimarse, que están preparados para analizar los movimientos de su rival y predecir su próxima movida e incluso reaccionar inesperadamente ante cualquier golpe; pero aunque el sudor nos demuestre que la disputa está sucediendo, para el espectador está claro que los golpes son exagerados y las tácticas de lucha están previstas.
Indudablemente, la lucha libre es un deporte, debido a que cuenta con un conjunto de reglas y costumbres que se deben seguir, acompañado de un poco de ejercicio físico y competividad, sin embargo, esta disciplina se ha orillado más a entretener con un buen espectáculo. Esto es algo que simplemente se ve en muchos deportes y lo confirmamos con un claro ejemplo: el fútbol.
Quitándole la máscara a la lucha libre mexicana, comprendemos que se ha visto fuertemente afectada por la lucha norteamericana. En los 90 se le había perdido el rastro e incluso era considerada para una clase social baja, pero gracias al manejo que le dieron los medios a la lucha de Estados Unidos, México simplemente siguió sus pasos y decidió televisarla de nuevo, añadiendo también su teatro, sus trucos de mercadotecnia e incrementándole la rivalidad contra ellos, como se observó en la riña entre el Megacampeón de AAA, El Zorro, y el fundador de TNA, Jeff Jarret, quien está decidido a sustituir las siglas mexicanas.

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