Alrededor de las 5:30 pm del 10 de abril del 2011 se escuchaba cómo hablaban de El Dr. Wagner, luchador profesional de la AAA, tres veces campeón mundial al haber ganado el Megacampeonato Completo Unificado de la AAA en dos ocasiones y ser el actual megacampeón, el actual campeón mundial peso pesado de la Universal Wrestling Association; también ha trabajado para el Consejo Mundial de Lucha Libre, la Universal Wrestling Association. Se escuchaba el conductor decir que era un orgullo para la lucha mexicana.
Me acerqué más pues un señor grande y robusto me tapaba la vista, vi como DR. Wagner salía para dirigirse al ring a paso lento, cuando se detuvo en el centro salió fuego de las dos esquinas de donde él estaba parado, su caminar era lento en la rampa cuando se acercaba al cuadrilátero.
El comentarista no dejaba de repetir que era un gran gladiador, al estar a sólo unos pasos del cuadrilátero empezó a rodearlo saludando a la afición que gritaba con fuerza, la música de pronto cambió, se escuchaba un tono de suspenso, el narrador decía que era un guerrero cuando de pronto vi algo grande y robusto.
Se escuchó el mega campeón EL MESÍAS, quien es un luchador profesional puertorriqueño, mejor reconocido como Ricky Banderas o El Mesías. Cosme inició su carrera en la International Wrestling Association (IWA), además de haber trabajado para la World Wrestling Federation (WWF), Total Nonstop Action Wrestling (TNA), Asistencia Asesoría y Administración (AAA), Actualmente lucha en la International Wrestling Association (IWA). El Mesías salió, de repente su caminar era rápido y alzaba los brazos con una expresión como si ya fuera campeón. Se subió al ring y se postró en el centro, hasta que escuchó de nuevo su nombre y alzó un gran cinturón. Las reglas fueron sencillas, era un encuentro a una caída sin límite de tiempo, Dr. Warner vs Mesías, la afición no dejaba de cantar “ole ole ole WAGNER”, había de todo: chiflidos, gritos y empujones.
Ya ambos estaban en el ring, el comentarista dijo que parecían gallos de pelea, sólo habría un campeón pero la pregunta era ¿Quién? Al principio de la pelea se veía como El Mesías tenía el control, pero de repente lo arrinconó y el juez se acercó para separarlos dando a entender que estaba prohibido ahorcarlo, lo cual ocasionó una gran risa de mi parte.
Entre candados y llaves El Mesías tenía al Dr. Wagner que estaba pasando la pelea parecía estar decidida, la gente empezó a abuchear, pues los luchadores de repente se quedaron parados dándose de “cachetadas”; me pregunté si acaso era una pelea de mujeres.
Las cosas se estaban acomodando Dr. Wagner empezó a hacer lo que sabía, era muy pronto para que uno de los dos se rindiera y en cada segundo se estaba poniendo mejor la pelea. Sentí mis piernas adormiladas, pero no me podía sentar, quería ver más, la emoción se contagiaba y los gritos se apoderaban de mi garganta, no dejaba de gritar, no sé que gritaba pero mi garganta paraba.
Dr. Wagner tenía el control, esto se puso emocionante, al parecer yo ya había sacado mis conclusiones, de repente se vio como el Dr. Wagner bajó del cuadrilátero llevando una mesa, pero por detrás ya estaba el Mesías atacando, la mesa la pusieron en el público y la primera caída fue del Dr. Wagner, mientras tanto el Mesías regresaba al ring.
La lucha estaba muy reñida, ambos estaban al par, El Mesías tenía el control de nuevo parecía que la caída sobre la mesa le afectó al Dr. Wagner. Desde la tercera cuerda el Mesías se aventó mientras Dr. Wagner estaba afectado y acostado en el ring, pero pareció que ya se lo esperaba pues aplicó una casita al Mesías, el cual estaba sorprendido.
Ya habían pasado 30 minutos cuando la afición a cada minuto y segundo gritaba el nombre del Dr. Wagner. Pasaba el tiempo muy rápido, en menos de cinco minutos Dr. Wagner clavó al Mesías en el ring, le aplicó una llave y se escuchó la mano del réferi golpear en el cuadrilátero…1…2…3, el nuevo campeón Dr. Wagner.
Toda la gente empezó a gritar, no sé porque yo igual, aunque no sabía mucho del tema me emocioné demasiado. Algo que llamó mi atención fue una mujer que se echó a correr para darle un beso al Dr. Wagner, no me pude contener y le grité que estaba loca. Ya todo estaba decidido el cinturón estaba listo para tener nuevo dueño. Se acercó el réferi y alrededor de la cadera le puso el cinturón al nuevo campeón Dr. Wagner, alzo su brazo y le brindaba la victoria.